Seguir siendo es mi gran vergüenza

El no hacer nada sería la mejor manera de integrarse al todo si se toma como una doble negación…

Ah, ya quisiera yo hacer nada y enfrentarme auténticamente pues ser la antítesis de la creación (poder de-crear o destruir de verdad) o tener la capacidad de crear lo contrario al "todo" me daría la razón que obsesivamente busco para explicarme para qué se existe/existo…

Sin embargo, lo único cierto es que yo no hago nada.

Y tampoco me integro en ese [¿con él? no me someteré, no, no] todo en armonía porque vivo aquí y ahora, entre ustedes y sus edificios

– como sea, no pienso matar a mi ego para tener algo de calma, y no me interesa el malestar que conlleva el estar presionada a…

Sí, la culpa es de ustedes (de ti, de eso, qué importa) y punto final, yo me lavo las manos

pues la verdad es que si no hago todo quiero hacer nada.

Listo. A la mierda con falsas hipocresías; mi bipolar egolatría ha sido desenmascarada

- pero qué quieren que haga, es lógico después de todo ¿no creen?, si saben bien que se está tan sólo “aquí” [¡oh, sí, siente lo que yo siento!] en la mente [oh sí, piensa lo que yo pienso, por favor] y/o [oh, oh...] en el cuerpo, en medio de este mundo horrible que realza tu aislamiento y ...

A quien engaño, no soy ninguna víctima pues desde el inicio (y con mayor razón entonces) me hubiese elegido a mí por sobre todo el resto (nótese el término).

Es por eso que si me dan a escoger, yo quiero enfrentarme.

Pero - cosa graciosa aunque evidente - no puedo. Si bien, como siempre, lo que sí puedo es echar la culpa - a mis limitaciones físicas y/o mentales o de nuevo, a ustedes, etc. – y con esto intentar (yo paro intentando, al menos soy constante en eso) eliminar todo rastro del más incómodo de los malestares: la impotencia. Quién sabe, en el mejor de los casos, hasta podría dejar de sentirme tan culpable, ya que de hecho logran eso cuando me dictan “haz algo” y yo ni quiero ni realmente puedo…

No, no son los únicos responsables: yo tengo algo de crédito también cuando comparto la (auto)imposición del “hacer”

¿No hacer es hacer nada?

Tristemente, no. Pero es ése mi patético grito de guerra - me avergüenza, no lo niego, ya que sí soy absolutamente conciente de mi cobardía al no querer ver que, bueno

Yo quiero ser todo

y como no lo puedo ser (momento de echar más culpas) sueño con tomar el camino contrario para ser nada, cosa que sé bien que puedo hacer “de manera rápida y efectiva”, a la usanza actual para su beneplácito…

¡…Pero es que la negación de mí misma subrayaría mi actual irrelevancia!

- ¡Ego cobarde y rastrero! ¡Otra vez tú, inmiscuyéndote en mis asuntos! He de destruirte, lo juro... –

Vaya, dónde terminó esto: nuevamente, en el corazón de la pelea, dentro del cuadrilátero; justamente en medio de la lucha artificial que no es más que un mísero espectáculo circense en donde ya se sabe de antemano quién ganará (¡el problema es que yo tampoco sé a cual de los luchadores apostarle!); la performance previamente arreglada, un acto, una tragicomedia para (¿por?) el público; los competidores perfectamente concientes que los están mirando pelearse, que en eso radica su razón de ser, ya que el escándalo o los golpes y los gritos son lo que les sirve para llamar la atención, para hacerles saber a los otros -transeúntes u observadores intencionales – que están allí haciendo lo que hacen, pues, divirtiéndolos o molestándolos subirán las apuestas…

- Ridícula exhibicionista, ya deja de abrirte compulsivamente el saco.

1 comentario:

mark dijo...

comentario...
chevere, pero no me atreveria a opinar por miedo a que lo este entendiendo completamente diferente. Adaptandolo a mi realidad igual que uno adapta la letra de una cancion para identificarse con ella. Pero chevere, yo normalmente no llego a buenas conclusiones cuando pienso en esas cosas.. termino en mi contra.